Lima y Callao: 49 distritos y aproximadamente
9.5 millones de personas, personas
problemáticas, personas desordenadas, personas que hacen de esta ciudad
un infierno para vivir, aunque el verdadero infierno se desata cuando el caos de
nuestro día a día se traduce al desastre. Los incendios son una de las desgracias más frecuentes dentro de los distritos antes mencionados, y al mismo tiempo, las medidas de acción siguen siendo escasas, teniendo en cuenta que las personas en las que deberías confiar se encuentran a más de 10 km. de distancia.
Las estaciones de bomberos son una necesidad vigente para la ciudadanía, sin embargo, la carencia de las mismas sigue siendo un tema de debate. En el 2013 el entonces alcalde de Jesús María: Enrique Ocrospoma, fue denunciado por la Municipalidad de Lima por delito económico, al haber ordenado la construcción de la compañía de bomberos N° 202, junto a una piscina y una estación de serenazgo, violando así la orden directa de frenar las obras por daño a las áreas verdes. ¿Qué tan delgada es la línea entre necesidad y moral? Existe una ley de Regulación de habilitaciones urbanas, y esta determina que las inmobiliarias deben de dejar un espacio libre en las construcciones para albergar luego comisarias o centros de salud, sin embargo, la misma ley no ampara a las compañías de bomberos. La situación repercute aún más si se tiene en cuenta que existen tan solo 60 compañías de las 120 que se exigen para un funcionamiento óptimo. ¿Qué hace falta para que los limeños puedan alzarse ante las autoridades para reclamar seguridad? ¿Cuánto tiempo tiene que pasar? ¿Cuántas vidas se tienen que perder?

